Miguel se ha dedicado toda su vida a conducir camiones, actualmente tiene 51 años y su cuerpo evidencia la mala rutina de alimentación y su sedentarismo, él indicaba que le comentaron de la hipnosis para bajar de peso, pero que no cree mucho en el tema y menos que deje de comer ciertas cosas, ya que lo hace desde pequeño, entre ellas está su fascinación por comer fruta en conserva, especialmente los duraznos, indica que como 4 frascos cada vez que quiere.
Como en todos los pacientes, se le hace la sesión evaluación, en donde se analiza todo su caso, incluyendo dieta alimenticia, kilos de sobrepeso, rutina, factibilidad de hacer deporte, etc. Se le explica además en qué consiste el tratamiento y cuáles serían los objetivos centrales, en donde se destaca, bajar 40 kilos, aumentar ingesta de agua, tener ganas de hacer ejercicio y cambiar algunos hábitos alimenticios.
Llama unos días más tarde, dice estar 70% convencido, pero que hará el intento por su salud y esposa. Cuando ya han pasado 15 días y dos sesiones de hipnosis, él ya nota los cambios, dice que queda satisfecho con una pequeña porción de comida y que pasa en el baño orinando por la cantidad de agua que toma, se ríe incrédulo de lo que dice. Cuando ya pasa un poco más de un mes de tratamiento y va a su cuarta sesión, dice que ya solo puede comer menos de un tarro de duraznos en conserva. Que siente que su estómago no puede más y que si lo fuerza siente dolor.
Miguel realizó un total de 7 sesiones de hipnosis, quedó muy contento con sus resultados, la última vez que asistió a la sesión había bajado 32 kilos. En esta última sesión se trabajó su futuro y que ninguna situación que experimente lo haga retroceder a sus hábitos poco saludables y al exceso de peso, además se reforzó todo lo que había ya logrado. Al momento de despedirse, el agradeció todos sus cambios e indicó que sabe que seguirá bajando de peso, que ya no puede ni quiere comer como antes, que respira mejor y ya no ronca por las noches.